Llevas ya varios años con tu emprendimiento y gracias a haberte centrado en el marketing y en el área comercial has conseguido subir tu facturación de forma considerable.
Sin embargo, notas que a veces en el banco no hay dinero suficiente para pagar las nóminas o para invertir en ordenadores que empiezan a estar un poco viejos. ¡Ah! Y qué decir del mes en el que hay que pagar impuestos.
Y los culpables siempre son otros, sobre todo, Hacienda que nos exprime y nos fríe a impuestos. O los clientes, o los proveedores o el programa informático. Todos menos tú, que todo lo haces bien



















